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miércoles, 6 de abril de 2011

Saga y Milo buscan novia

¡¡Que nadie se asuste!!

Sé que el título es inquietante, pero ni me estoy refiriendo a mi Saga, que por lo que yo sé aún no me quiere cambiar por una novia nueva, más joven y versión 2.0, ni de nuestro otro Saga, llamado por mí Kanon para hacerle de rabiar. 

No, he venido con este sugerente título a daros por saco de nuevo con mi acuario. 

Pocos daban un duro por la vida de mis animalillos tras patéticas experiencias acuariles cuando era un moquete, sobre todo mi madre (sí, incluso un ser tan malvado como yo tiene una), pero lo cierto es que todos llevan conmigo cinco meses y me crecen la mar de bien. Todos son mis niños consentidos... ¡¡hasta les hago papilla para comer!!

Sin embargo hay dos de ellos que están más alterados de lo normal. Mis japónicas, aunque a veces se pegan unos buenos nados por el acuario que parece que han ido a hacer la "ruta del bacalao", son animales tranquilos y sociables y Abaniquitos (Atyopsis Molucensis) sigue siendo un alma cándida ocupada en filtrar con su amigo/a Kanon que no obstante protege su intimidad a base de cabezazos a cierto pez cotilla.

De hecho una de las veces que me he despertado esta mañana del anormal sueño inducido por le myolastan (ayer me fui a la ruta del bacalao de mi doctora y me dio "drojas legales" para las cervicales), me he dado cuenta de que mi pez estaba tumbado en una hoja de anubia mirándola atentamente... ¡¡estaba cambiando el exoesqueleto!! Lo dicho, es tan cotilla que no la deja intimidad ni para eso. Pero bueno, al menos es curioso y no violento.

El caso es que he pensado en ser abuela de mis dos nenes reproductibles (que ni las japónicas ni la atyopsis es viable); mi caracol manzana Milo y Saga.

Milo es así llamado por un juego de palabras y mucha guasa de mi parte. Algunos me decíais que era su nombre por Milo, de la mítica serie infantil "Caballeros del Zodiaco", que además le pegaba por ser azul, como el pelo de cierto caballero, pero también se llama así porque en griego la palabra Milo significa manzana, como su especie.

Leyendo por ahí las características de estos caracoles conseguí averiguar el sexo del susodicho. Y no, no me he vuelto loca. Sé que los caracoles suelen ser hermadroditas, pero los manzana sí tienen sexo. Concretamente Milo es un machote.

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¡¡Dame un besito, nena!!

¿Cómo lo sé? Se sujeta al caracol fuera del agua (tranquilos, no pasa nada) presentándole una superficie para que se estire para agarrarse y se mira en el hueco que se forma entre la concha y la parte superior de su cuerpo. Si no tiene nada es niña y si tiene un bulto es niño, como el mío. Así pues, estoy en vías de encontrarle una niña que le haga ojitos tiernos teniendo dos posibilidades para elegir al caracol del sexo adecuado:

1. Si compro uno azul o de otro color oscuro tendré que dejarlo a la suerte o hacer que el vendedor me mire con cara de que estoy fumada cuando le diga que quiero hacer la prueba que antes he comentado.

2.Si le compro amarillo, es tan fácil como fijarse en la parte más interna de la espiral que se supone debe ser más oscura al estar allí el ovario. Pero tampoco es un método muy efectivo y probablemente se perdería el color azul con la descendencia. De todas formas, esto de la genética lo quiero pensar más y, en cualquier caso,salga como salga, yo los voy a querer igual.

En segundo lugar está Saga, mi otro consentido; Un pez luchador de Siam. Nunca había pensado en reproducirlo más que nada porque en 26 litros no puedo tener las hembras que son necesarias por cada macho. Sin embargo, el otro día cuando llegué a casa y me encontré la parte superior del agua hecha un asco empecé a replanteármelo.

El jodío se puso a babearme todo el agua y a hacer pompitas. Al principio no caí y pensé que estaba aburrido y haciendo el memo pero luego mis neuronas hicieron conexión y llegaron a una conclusión; Nido de burbujas. Cuando el macho está preparado para tener descendencia hace un nido de burbujas para sus niños y atrae a la hembra... así que la primavera ha alterado la sangre de mi Saga y busca una novia que en mi acuario no va a encontrar, me temo.

En principio, al ser tan territoriales y burros en el cortejo, se necesitan varias hembras para repartirse las "atenciones" del macho y ,como ya dije, en 26 litros no tengo espacio. La regla de tres hembras por marcho es ideal y se expone en la mayor parte de los foros a los que he acudido. Sin embargo, hay lugares en los que me han dicho que se puede tener una pareja sin problemas, siempre que se saque a la hembra tras la puesta o se la meta en una paridera porque se ponen muy agresivos los machos.

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El galán de galanes posa para su público.
Opciones:

1. Meter una hembra con posibles malas consecuencias para las aletas de los dos, cosa que no me atrae porque mi betta es muy tontorrón y seguro que se deja pegar. También puede ser que no llegue la sangre al río, pero como no estoy segura y no soy experta me da miedo esta opción.

2. Comprar otro acuario pequeño para la hembra y juntarlos en momentos concretos. Lo cual es bastante aparatoso.

También podría dejarle estar, pero me da penilla verlo tan nervioso últimamente. Si hasta se ha pavoneado delante de Abaniquitos cortejándola... ¡¡Necesita amor "pez-il"!!

¿Alguna sugerencia?

1 comentarios:

MaJo dijo...

Que complicada situación, la verdad es que no sé me ocurre nada realmente que te pueda ayudar o servir, a parte de lo que ya tu mencionas.
Lo siento :(
Espero que cuando lo hayas solucionado nos comentes, ya que a si conocemos que ha pasado finalmente y de paso, se aprende algo.
Saludines!

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